Este taller ofrece un espacio donde poder realizar actividad física en un entorno controlado y seguro con métodos adaptados a su condición física y necesidades de cada persona.

A diferencia de los talleres de psicomotricidad tradicionales, se realiza una intervención global, que no sólo se dirige al área física, sino también a las funciones cognitivas y a las actividades de la vida diaria, dado que la alteración de cualquiera de éstas impacta negativamente la calidad de vida del usuario y, por ende, la de su familia y entorno social.

Por lo tanto, mediante la psicomotricidad destaca la integración de los aspectos emocionales, físicos y cognitivos.

La finalidad principal de este taller es la de favorecer el reconocimiento por parte del individuo de sus recursos y estrategias psicomotores, así como de su capacidad de adaptación al entorno.

Objetivos del taller:

  • Favorecer la coordinación (expresión y control de la motricidad voluntaria).
  • Fomentar una adecuada postura corporal y control motor.
  • Potenciar el equilibrio y la lateralidad.
  • Favorecer el control emocional.
  • Promover la orientación espacio-temporal.
  • Favorecer la integración del esquema corporal.
  • Promocionar la organización rítmica.
  • Potenciar la fuerza y tono muscular.
  • En patología neurológica, integrar el miembro afecto durante la tarea de expresión corporal.
  • Fomentar un adecuado patrón respiratorio y control del mismo.
  • Estimular las funciones mentales superiores: atención, conciencia, percepción, aprendizaje, memoria, lenguaje, emociones y pensamiento.
  • Mejorar las funciones ejecutivas: memoria de trabajo, planificación, razonamiento, flexibilidad, inhibición, toma de decisiones, estimación temporal, ejecución dual y multitarea.
  • Promover el ocio y tiempo libre.
  • Promocionar la participación social.
  • Favorecer el desarrollo de habilidades sociales, emocionales y de comunicación.
  • Facilitar el desempeño de las actividades de la vida diaria básicas e instrumentales.
  • Transferir el desempeño de la actividad a su entorno real.

Se trata de que la persona explore e investigue situaciones, que aprenda a relacionarse con los demás miembros del grupo, y que disfrute de las sesiones funcionales.

Mantener una vida social e intelectual activa, retrasa la aparición de los síntomas de la enfermedad de Alzheimer y demencia en sujetos con deterioro cognitivo leve, a la vez que enlentece la evolución de estas patologías en personas ya diagnosticadas, sobre todo en las fases iniciales.

 

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