Esta terapia consiste en una modalidad de intervención terapéutica en la cual el animal forma parte integral del proceso rehabilitador.

Nos decantamos por la Terapia Asistida con Perro debido a sus ventajas significativas frente a otros animales. Dentro de ellas destacamos su carácter dócil y tranquilo, y su capacidad de adaptación a cualquier situación y entorno.

En este caso, el perro constituye un recurso terapéutico y educativo, así como un agente facilitador y motivador, que posibilita la consecución de los objetivos propuestos de tipo físico, cognitivo, social o emocional, personalizados a las necesidades de cada persona.

La actividad estará dirigida, desarrollada y evaluada por un educador canino, acompañado de alguno de nuestros profesionales del centro, el cual acompaña y asiste a los participantes a lo largo de la actividad.

El objetivo principal de la terapia asistida con perros es motivar a los usuarios para así conseguir mejoras físicas, emocionales, sociales y cognitivas, proporcionando una mejora en la calidad de vida, bienestar y salud de los usuarios.

Objetivos del programa:

  • Estimular las funciones mentales superiores: atención, conciencia, percepción, aprendizaje, memoria, lenguaje, emociones y pensamiento.
  • Mejorar las funciones ejecutivas: memoria de trabajo, planificación, razonamiento, flexibilidad, inhibición, toma de decisiones, estimación temporal, ejecución dual y multitarea.
  • Favorecer la integración del esquema corporal.
  • Fomentar la coordinación óculo-manual.
  • Promover la precisión manipulativa.
  • Facilitar la manipulación.
  • Promover el ocio y tiempo libre.
  • Promocionar la participación social.
  • Favorecer el desarrollo de habilidades sociales, emocionales y de comunicación.
  • Fomentar modelos de intervención participativos.
  • Facilitar el desempeño de las actividades de la vida diaria básicas e instrumentales.
  • Transferir el desempeño de la actividad a su entorno real.

Cabe destacar algunos de sus múltiples beneficios como la mejora en la interacción social, el deseo de participación, las habilidades motoras, la coordinación, el equilibrio, la marcha, las capacidades cognitivas (concentración o lenguaje) y sensoriales, el estado de ánimo, la autoestima, la motivación y la implicación social.

Entre las actividades que se llevarán a cabo durante el programa destacan el paseo, el cepillado, la alimentación, el adiestramiento y la interacción con el perro, fomentando el desarrollo de las habilidades sociales.

Acariciar a un perro regula los valores de tensión arterial, frecuencia de respiración y latidos cardíacos, fomenta la interacción entre los miembros del grupo y la responsabilidad acerca de su cuidado.

En este programa rehabilitador creamos espacios educativo-terapéuticos para que los participantes puedan desarrollarse de la manera más autónoma posible mediante el vínculo que se crea con el perro.

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